ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA: retos ante la nueva Ley Orgánica de Navegación Marítima.

En nuestra tercera charla-coloquio del I Ciclo, celebrada el día 20 de marzo de 2014, pudimos contar con la presencia de Manuel Silvestre, especialista en Arqueología Subacuática y gerente de la empresa Naos Consultoría Territorial, S.L. Esta vez, a diferencia de las dos anteriores, la afluencia de gente fue menor, pero no por eso los temas tratados fueron menos interesantes. Prueba de ello es que pasamos las dos horas disponibles en animada conversación, prorrogada debidamente en el bar colindante.

Manuel puso una serie de temas sobre la mesa durante su presentación. En primer lugar, trató de contarnos, de manera resumida, lo que es la Arqueología Subacuática -que no submarina, porque debemos incluir ríos y lagos-. En definitiva, esta disciplina comparte metodología con la arqueología terrestre, sólo que con otras dificultades añadidas al trabajo, por lo que es necesario incrementar la seguridad y minimizar los peligros asociados.

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El arqueólogo Manuel Silvestre Barrio durante la presentación de los temas

También nos contó su experiencia en al CAS (Centro de Arqueología Subacuática) que gestiona la Junta de Andalucía y mencionó la falta de medios para gestionar la gran cantidad de Patrimonio sumergido que tenemos en territorio español (el mayor Patrimonio Subacuático del mundo). A través del CAS, en su día, pusieron en marcha un proyecto para concienciar de la importancia de conservar este tipo de bienes culturales, lo que puede suponer un impulso social y económico para los municipios del entorno. Mediante la realización de talleres de introducción y visitas guiadas a yacimientos submarinos, constataron el gran interés que estos yacimientos suscitaban. El proyecto estuvo a punto de tener una continuidad, pero la falta de consenso político, y el secretismo e inmovilismo de la administración acabaron por enterrarlo.         

Enlazando con este tema de la importancia de la difusión para socializar el Patrimonio, charlamos sobre la gran oportunidad que supondría crear parques arqueológicos subacuáticos, incluso artificiales, poniendo el ejemplo de otros países como Italia o Malta, donde se pueden visitar ciudades romanas sumergidas o pecios de la II Guerra mundial. A los buceadores les atrae conocer otras formas de entretenimiento submarino además de la clásica observación de fauna. Cabe señalar la importancia de la realización de charlas previas a las inmersiones, con el fin de poder disfrutar y valorar los objetos arqueológicos sumergidos que posteriormente se van a encontrar los buzos. Al respecto, comentamos la aplicación de las nuevas tecnologías como la virtualización con escáneres o fotogrametría, que permiten conocer lo que el buceador va a encontrarse, suponiendo excelentes vías de difusión y atracción.

El expolio también tuvo un hueco en el debate. Entre todos los participantes hubo consenso: la difusión y conocimiento del Patrimonio suponen la implicación de la ciudadanía en su protección, constituyendo la primera barrera frente a la devastación del mismo. De forma irónica –o no tanto- se llegó a decir que la clase política también necesita una buena dosis de concienciación en cuestión de Patrimonio.

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Parque arqueológico subacuático de Baia (Italia)

Finalmente también se comentó el incierto futuro ante la nueva Ley Orgánica de Navegación Marítima, que da competencias a la Armada en Gestión del Patrimonio Subacuático. La duda es si la ley fue creada como respuesta a la alarma social que generó el caso Odissey. Los arqueólogos subacuáticos aún están a expensas de ver cómo va a funcionar la nueva situación. Cabe destacar que la Armada cuenta con medios que no se encuentra al alcance de las empresas,  pero carece de formación arqueológica adecuada. En el debate fue propuesta la creación de un marco de colaboración entre las empresas de arqueología y la Armada.

Un detalle importante: resulta que en el artículo polémico de dicha ley, había una errata, donde iba un “r”, querían poner una “t”:

Artículo 382.2: Las operaciones de explot(r)ación(*), rastreo, localización y extracción de buques de Estado españoles naufragados o hundidos requerirán autorización de la Armada, que ostenta competencias plenas para su protección.”

(*) exploración (La ley de patrimonio de 1985 prohíbe la “explotación” comercial de los bienes del patrimonio histórico)

¿Se trata de una corrección de urgencia por las ampollas levantadas? En cualquier caso, y con dicho cambio realizado, la gestión de nuestro rico Patrimonio Subacuático aún está por definir y pendiente de muchas mejoras.

 

 

 

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